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No podemos desconocer la importancia que representa la Responsabilidad Social Corporativa. Sin embargo, su constante implementación por cumplir un requisito o como medida para compensar las crisis de reputación por malas prácticas, la han convertido en una estrategia de poco impacto y credibilidad.

Quizá por esto, conceptos como el de ‘valor compartido’ promovido por los profesores de Harvard Michael Porter y Mark Kramer han empezado a tener eco y a marcar una nueva tendencia en los negocios. Una práctica que no se trata de dar donaciones o realizar actividades anuales para los niños del ‘barrio’, sino que realmente busca generar desarrollo social y económico en su entorno, mientras mejoran su competitividad, aumentan sus utilidades y ganan participación en los mercados.

En el mundo práctico, la creación de valor compartido se puede generar a partir de tres frentes: por un lado, por medio de la apertura de nuevos mercados, bien sea con nuevos productos, o con la adaptación de los existentes a las necesidades de los clientes. El segundo se da en la productividad de la cadena de valor, donde las empresas adaptan sus procesos para disminuir sus impactos ambientales, generan modelos de economía solidaría son sus proveedores, y dan prioridad a la calidad de las condiciones laborales de sus empleados; y finalmente, por medio de clústers o alianzas estratégicas con instituciones académicas, empresas y productores locales.

Este es el caso de Davipalta de Davivienda, un producto creado para comunidades no bancarizadas, que ha permitido su inclusión financiera para que puedan gozar de los beneficios del sistema y tengan oportunidades para obtener créditos y mejorar su calidad de vida.

Para los usuarios, este servicio representa ventajas como el no cobro del 4x1.000, no requiere la apertura de una cuenta de banco o el manejo de tarjeta débito y permite la activación inmediata sin trámites, sin documentos y sin cuota de manejo. Mientras que para Davivienda, ha significado una reducción en sus costos de operación.

A pesar de que aún no exista una conciencia colectiva en los directivos de las compañías, este tema ya ha salido del entorno académico para convertirse en una nueva tendencia, donde cada vez más empresas innovadoras han entendido las repercusiones de ir más allá de la obtención de utilidades a costa de cualquier recurso, e incluir el impacto de su operación en un factor de crecimiento del sus negocios.

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Carolina Llano Uribe
Carolina Llano Uribe
Comunicadora Social y Periodista, con experiencia en producción y gestión de medios editoriales; diseño e implementación de estrategias digitales; administración de comunidades digitales y generación, edición y corrección de estilo de contenidos multimedia para redes sociales, páginas web y productos editoriales.