Select Page

Es una práctica recurrente que las empresas constituyan pólizas de seguro para cumplir con los requisitos que les exigen sus clientes, sin detenerse por un momento a analizar si las condiciones en las que se están exigiendo las pólizas son las adecuadas o si simplemente los están llevando a botar su plata a la caneca, o más bien, a regalársela a la aseguradora.

El pacto de seguros de cumplimiento de manera automática e irreflexiva en los contratos puede llevar a gastos innecesarios e inútiles para el contratista, como en el caso del amparo de calidad del servicio.

Debido a esto, es muy común ver situaciones como la afrontada por la firma de consultoría ambiental Ecotecnia de Colombia, que en enero de 2017 suscribió un cuantioso contrato con una reconocida empresa de infraestructura, para adelantar los estudios ambientales necesarios para la ampliación de una importante vía nacional.

Siguiendo al pie de la letra lo exigido por el contrato, la firma constituyó la póliza con el amparo de calidad del servicio, entre otros amparos, pagando por cada uno de ellos el valor de la prima correspondiente.

Por obra y gracia del efecto Odebrecht, en el mes de abril de 2017 el contrato de Ecotecnia debió terminarse de manera anticipada, sin que se hubiera alcanzado a cumplir su objeto y sin que el contratista hubiera entregado los productos para los cuales se le había contratado.

El contrato se liquidó de mutuo acuerdo sin mayores diferencias entre las partes y todos fueron felices. Sobre todo la aseguradora, la cual recibió el pago de una prima por asegurar un riesgo que nunca existió.

¿Dónde está la bola, dónde está la bolita? En el amparo de calidad del servicio.

Las condiciones generales de las pólizas establecen que este amparo cubre los perjuicios derivados de la mala calidad del servicio prestado. Como en este contrato no hubo entrega de los productos por parte de la empresa de consultoría, en realidad no existió ningún riesgo que requiriera ser amparado por calidad del servicio, sin embargo, si se pagó la prima. Es decir que esa platica se perdió.

Este asunto se presenta en todos los contratos en los cuales se pacta una póliza con amparo de cumplimiento y calidad del servicio con vigencias simultaneas.

En la mayoría de los casos, estos dos amparos son prácticamente excluyentes, es decir, una vez termina el riesgo cubierto por el amparo de cumplimiento empieza a existir el riesgo cubierto por el amparo de calidad.

Por lo anterior, si la vigencia de los dos amparos es simultánea, durante ese periodo estoy pagando una prima por amparar un riesgo que no existe.

Este es el pan de todos los días en las relaciones entre contratante, contratista y aseguradora, en la cual, el contratista pierde, la aseguradora gana y el contratante exige algo inútil.

LO QUE DICE LA LEY

El artículo 1036 del Código de Comercio establece que el seguro es un contrato consensual, bilateral, oneroso, aleatorio y de ejecución sucesiva. Mientras el artículo 1045 especifica que si no hay riesgo, el contrato no produce efecto alguno, pues el riesgo asegurable es un elemento esencial del contrato de seguro.

Hernán Pineda T.
Hernán Pineda T.
Temas: Derecho Minero Energético - Contratación Estatal - Derecho Público
Ha participado en la estructuración, contratación y ejecución de múltiples proyectos de infraestructura, a través de las modalidades de contrato de obra pública o de concesión, asesorando tanto a empresas públicas como privadas. Asimismo, ha asesorado a empresas privadas en materia de suministro de bienes y servicios a entidades estatales.
Su experiencia en el campo de derecho minero y de hidrocarburos abarca la asesoría legal en la ejecución de contratos y títulos sometidos a los diferentes regímenes que han regulado esta industria.