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Son muchas y muy complejas las aristas que emergen de la crisis del proyecto Hidroituango, desde lo humanitario hasta lo político, pasando por los efectos financieros en la empresa y en el país, hasta el futuro energético y una eventual escasez en el suministro de energía que podría llegar a presentarse a principio de la próxima década.

A la par de esto, hay también otros perjudicados, de los que por ahora poco se habla, pero que sufren las consecuencias de esta crisis: Los contratistas de EPM y de los constructores de la presa.

Las decisiones que han debido tomarse para hacer frente a la contingencia en muchos casos afectan los contratos celebrados entre los proveedores de bienes o servicios de EPM para la ejecución del proyecto. Incumplimientos, modificaciones o terminaciones anticipadas de los contratos, son algunas de las consecuencias que deben afrontar los contratistas de EPM, consecuencias que terminan teniendo efectos económicos para cada una de estas empresas, unos mayores que otros, unos soportables financieramente pero otros seguramente con la capacidad de llevar a situaciones de crisis a las empresas de menor tamaño.

Lo anterior es la crónica de múltiples reclamaciones y pleitos anunciados. A este panorama poco alentador se suma la decisión de la ANLA de ordenar la suspensión de todas las obras no necesarias para evitar el colapso de la presa.

En muchos de estos futuros conflictos entre EPM y sus contratistas, la clave para determinar quién debe responder ante los diferentes perjuicios estará en establecer cuáles fueron las causas que llevaron al proyecto a su estado crítico. Las consecuencias desde el punto de vista jurídico en cada uno de los casos serán diferentes según se determine que las causas fueron externas al proyecto, como por ejemplo fuerza mayor o causas intrínsecas del proyecto y derivadas de decisiones erradas desde el punto de vista de la ingeniería.

¿Quién tuvo la culpa? ¿El invierno inesperado y el súbito aumento en el caudal del río Cauca, o las decisiones tomadas para agilizar la entrada en operación de la presa y recuperar el tiempo perdido al inicio del proyecto? Evidentemente esta es la respuesta que todo el país desea tener, pero que estamos muy lejos de conocer a ciencia cierta, más aún cuando de ella dependen no sólo responsabilidades políticas, técnicas y corporativas, sino además la suerte de muchas pequeñas y medianas empresas vinculadas al megaproyecto de Hidroituango; todo lo cual hace que EPM sea en extremo cuidadosa al referirse a las causas reales de esta crisis.

Falta mucho para que se apacigüen las aguas de la crisis de uno de los proyectos hidroeléctricos más grandes de Latinoamérica y una vez esto ocurra empezará a agitarse con más fuerza la marea de conflictos de EPM con contratistas y aseguradoras, momento en el cual la lupa se concentrará en ver si la culpa fue de la naturaleza o de la ingeniería.

Hernán Pineda T.
Hernán Pineda T.
Temas: Derecho Minero Energético - Contratación Estatal - Derecho Público
Ha participado en la estructuración, contratación y ejecución de múltiples proyectos de infraestructura, a través de las modalidades de contrato de obra pública o de concesión, asesorando tanto a empresas públicas como privadas. Asimismo, ha asesorado a empresas privadas en materia de suministro de bienes y servicios a entidades estatales.
Su experiencia en el campo de derecho minero y de hidrocarburos abarca la asesoría legal en la ejecución de contratos y títulos sometidos a los diferentes regímenes que han regulado esta industria.