Select Page

Las plataformas tecnológicas si bien representan una evolución en la economía mundial y tienen viralizado el mercado con sus servicios novedosos, medios de acceso y la comodidad que representan, están llevando a discutir si en contraste con estos numerosos beneficios que brindan al público, están cumpliendo con las obligaciones legales que se generan respecto al personal que se les une para prestar el servicio, principalmente en casos de servicios de domicilio o transporte.

Si bien, en su mayoría las plataformas tecnologías son claras al establecer que no existe un contrato de trabajo, y por el contrario se trata de una relación sin ninguna dependencia, la realidad es que al final, no importa la denominación que le den las partes contratantes, cuando se configuran los elementos de un contrato de trabajo.  En otras palabras, así los prestadores de servicios y las plataformas suscriban de forma voluntaria un contrato en el que se acuerden disposiciones en las que expresamente se excluya la existencia de una relación laboral entre ellas, estas estipulaciones pueden resultar ineficaces si se prueba que realmente en el fondo, existió un contrato de trabajo.

Las Plataformas suelen emplear el argumento de considerar su labor como de mera intermediación entre sujetos profesionales e independientes, sin embargo, en la práctica son ellas quienes terminan imponiendo las condiciones de tiempo, modo y lugar en que debe desarrollarse la prestación del servicio, lo que puede poner en duda el carácter autónomo del prestador de servicios.

Pese a lo anterior, el panorama no es claro para afirmar de forma general que entre las plataformas y los prestadores de servicios existirá predominantemente un contrato de trabajo o por el contrario, se tratará de un contrato comercial o de otra índole. Habrá que analizarse cada caso, así como las condiciones como se presta en realidad el servicio, para determinar si se configuran los tres elementos esenciales del contrato de trabajo: subordinación, prestación personal del servicio y remuneración.

Claramente los dos últimos elementos, los de prestación personal del servicio y remuneración, se configurarían en la relación con la mayoría de las plataformas. Ahora bien, para determinar si existe el elemento subordinante, la Plataforma deberá analizar si:

  • Ejerce acciones disciplinarias
  • Dirige la actividad del prestador, a través de la expedición de órdenes e instrucciones sobre el modo y cantidad de trabajo, y la imposición de reglamentos, en lo relativo a la manera como éste debe realizar las funciones y cumplir con las obligaciones que le son propias
  • Establece horarios y términos de disponibilidad
  • Suministra herramientas de trabajo

El debate ésta abierto y continúa sin que se tenga una clara definición. En países como Estados Unidos, Francia, Reino Unido y España se han distado pronunciamientos en diferentes sentidos, sin que se logre trazar un criterio unificado que lleve a resolver la problemática laboral asociada a las plataformas digitales.

Por ejemplo, el Tribunal Superior Laboral del Estado de California en un caso contra la plataforma UBER, consideró que un conductor era un trabajador dependiente y le obligó a reconocerle todos los derechos laborales propios de este tipo de condición.

En el Reino Unido, la misma empresa UBER fue condenada al pago del salario y vacaciones de acuerdo con lo ordenado por el Tribunal de Apelación de Empleo. Sin embargo, en el mismo país, una reclamación colectiva de los trabajadores de la plataforma Deliveroo fue desestimada por el Comité Central de Arbitraje que consideró independientes a los trabajadores de esta plataforma de envío de domicilios.

En Colombia no se ha logrado regular el asunto. El pasado mes de mayo se cayó en el Senado un proyecto de ley con el que se pretendía regular la relación laboral de miles de colombianos que trabajan de manera independiente para diversas plataformas tecnológicas, bajo el entendido que no cuentan ni tiene la oportunidad de recibir sus prestaciones laborales en este momento. Sin embargo, deberá esperarse si se presenta en la próxima legislatura por parte del nuevo Gobierno o por iniciativa parlamentaria.

En cualquier caso, es claro que se requiere urgente definir el marco legal bajo el cual se debe desenvolver las relaciones entre las Plataformas tecnológicas y los prestadores de los servicios, de tal forma, que se permita la evolución tecnológica, pero sin la vulneración de derechos individuales y colectivos.

LO QUE DICE LA LEY

“(…) Dada la multiplicidad de los aspectos y de las formas con que se realiza el contrato de trabajo, es criterio generalmente adoptado por la doctrina y la jurisprudencia, que no se debe estar a las denominaciones dadas por las partes o por una de ellas a la relación jurídica, sino observar la naturaleza de la misma respecto de las prestaciones de trabajo ejecutadas y de su carácter para definir lo esencial del contrato”.  (Sentencia Corte Suprema de Justicia – sentencia de Diciembre 1º de 1981 – GJ. XCI – 1157 Radicado 22259 de 2004)

Catalina Ortíz G.
Catalina Ortíz G.
Temas: Laboral, Medio Ambiente, Comercial
Abogada de la Universidad Militar Nueva Granada. Especialista en Derecho Contractual y en formación en Derecho laboral y Seguridad social en la Universidad del Rosario. Especialista en Gestión Ambiental de la Universidad Miguel de Cervantes de España.