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Que los empleados puedan separar la vida personal de la profesional, dejar los problemas en casa y tener una buena actitud en la oficina, sería el escenario ideal para las empresas y el entorno laboral.

Sin embargo, es imposible desconocer cómo las situaciones positivas, pero sobre todo las negativas que enfrentan las personas a diario afectan no solo su estado anímico y su vida personal, sino que impactan en materia de eficiencia y productividad su rol en las organizaciones, tal como en el caso de un divorcio.

Pero ¿cómo llevar este proceso doloroso, molesto e inquietante en el plano profesional sin que se vea afectada la dinámica de un equipo de trabajo?

Para Isabela Silva, psicóloga organizacional y Coordinadora de Recursos Humanos en el Grupo Altum, es fundamental que las empresas estén preparadas para dar soporte a los trabajadores que enfrentan crisis personales, como la generada por un divorcio.

De esta manera, se deben fomentar espacios de acompañamiento profesional, en psicología y asesoría legal, que permitan a la persona llevar el proceso de la mejor manera por medio de terapias de crisis y orientación frente a sus preocupaciones jurídicas y económicas.

Además, es muy importante que las compañías generen relaciones de confianza y motiven la comunicación de sus empleados con sus jefes directos y los responsables de talento humano.

Ya que cualquier líder debe estar al tanto de lo que sucede con el personal a su cargo para que pueda apoyar estos procesos, por ejemplo, con los tiempos y permisos necesarios, así como un cambio de ritmo provisional en el cumplimiento de las responsabilidades e indicadores de gestión del trabajador.

De otro lado, Silva propone crear programas de beneficios para los trabajadores, que puedan aportar a su bienestar con el aprovechamiento del tiempo libre, por medio de actividades que sean de su interés, como prácticas deportivas, culturales, viajes o actividades sociales.

Finalmente, recomienda llegar a un acuerdo con la persona para que decida hasta dónde quiere hacer partícipe de la situación a su equipo de trabajo más cercano y hacer un acompañamiento en la socialización de su divorcio con sus compañeros, de manera profesional y respetuosa, para evitar convertirlo en chismes de pasillo.

“Estos procesos no tienen una duración específica, dependerán más de la capacidad de resiliencia que tenga la persona para afrontar el divorcio, a partir de los mecanismos de defensa que le propicien los estados de seguridad y confiabilidad, y de esta manera lograr afrontar los obstáculos, tolerar la presión y buscar objetivos en beneficio propio a corto, mediano y largo plazo” concluye Isabela

Carolina Llano Uribe
Carolina Llano Uribe
Comunicadora Social y Periodista, con experiencia en producción y gestión de medios editoriales; diseño e implementación de estrategias digitales; administración de comunidades digitales y generación, edición y corrección de estilo de contenidos multimedia para redes sociales, páginas web y productos editoriales.