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El pacto de seguros de cumplimiento de manera automática e irreflexiva en los contratos, acarrea para el contratista gastos innecesarios e inocuos.

Este es el caso de una reconocida consultora que había suscrito un cuantioso contrato con una importante empresa de infraestructura para adelantar estudios ambientales relacionados con una de las concesiones 4G.

El contrato de consultoría exigía para su ejecución la constitución de una garantía, entre otros, con los amparos de cumplimiento y de calidad del servicio. Siguiendo al pie de la letra lo exigido por el contrato, la empresa constituyó la póliza con los amparos mencionados, pagando por cada uno de ellos el valor de la prima correspondiente.

Por obra y gracia del efecto Odebrecht el contrato de consultoría debió terminarse de manera anticipada, sin que se hubiera alcanzado a cumplir su objeto y sin que el contratista hubiera entregado los productos para los cuales se le había contratado. El contrato se liquidó de mutuo acuerdo sin mayores diferencias entre las partes y todos fueron felices. Sobre todo la aseguradora, que recibió el pago de una prima por asegurar un riesgo que nunca existió.

¿Dónde está la bola, dónde está la bolita? En el amparo de calidad del servicio.

Las condiciones generales de las pólizas establecen que este amparo cubre los perjuicios derivados de la mala calidad el servicio prestado. Como en este contrato no hubo entrega de los productos, en realidad no existió ningún riesgo que requiriera ser amparado por calidad del servicio, sin embargo sí se pagó la prima. Es decir que esa platica se perdió.

No obstante el asunto no se limita a situaciones en que no se presta el servicio o el contrato termina de manera anticipada, sino que se presenta en todos los contratos en los cuales se pacta una póliza con amparo de cumplimiento y calidad del servicio con vigencias simultaneas, pues en la mayoría de los casos estos dos amparos son prácticamente excluyentes, es decir, una vez termina el riesgo cubierto por el amparo de cumplimiento empieza a existir el riesgo cubierto por el amparo de calidad.

Este es el pan de todos los días en las relaciones entre contratante, contratista y aseguradora, en la cual, el contratista pierde, la aseguradora gana y el contratante exige algo inocuo.

Hernán Pineda T.
Hernán Pineda T.
Temas: Derecho Minero Energético - Contratación Estatal - Derecho Público
Ha participado en la estructuración, contratación y ejecución de múltiples proyectos de infraestructura, a través de las modalidades de contrato de obra pública o de concesión, asesorando tanto a empresas públicas como privadas. Asimismo, ha asesorado a empresas privadas en materia de suministro de bienes y servicios a entidades estatales.
Su experiencia en el campo de derecho minero y de hidrocarburos abarca la asesoría legal en la ejecución de contratos y títulos sometidos a los diferentes regímenes que han regulado esta industria.