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El Canal Uno no funciona, el Canal RCN no funciona, hay que aterrizar en una realidad: que con el cable, el computador y los teléfonos, Colombia se quedó para un solo canal”, fue la declaración de Julio Sánchez Cristo en su programa de la W Radio, para hacer referencia a la situación en la que se encuentra el mercado de la televisión en Colombia.

El periodista también comentó que “Si bien es cierto, el canal aún no se ha pronunciado con información oficial y aún faltan muchos datos por confirmar, el canal sí se encuentra en una posición negativa por su caída en los ratings, especialmente en comparación con su competencia directa, el Canal Caracol”.

Más allá de debatir sobre dichas declaraciones, su formulación abre un espacio para analizar qué sucedería en caso de la caída de RCN, dejando a Caracol como único canal privado para Colombia y preguntarnos: ¿qué responsabilidades le competen al canal respecto al mercado en el que opere como dominante? Y si ¿un canal tradicional tendrá posibilidades de competir con los nuevos canales y alternativas de contenidos?

Comenzaré por señalar que en Colombia no se encuentra prohibido el hecho de ostentar una posición de dominio dentro del mercado, sino el abuso que se haga de dicha posición. En ese sentido, a las autoridades nacionales les compete vigilar con rigurosidad que la posición se ejerza de forma sana y equilibrada, pues claramente este poder económico permitirá influenciar notablemente el comportamiento y las decisiones de otras empresas, y eventualmente, de resolver su participación o exclusión en un determinado mercado.

Por eso la empresa dominante deberá conocer y prever razonablemente las consecuencias que sus conductas pueden tener en el mercado, para evitar aquellas actuaciones que sean contrarias a la competencia y obrar en consecuencia. También supone que la empresa tenga que velar no sólo por las conductas y resultados que se produzcan dentro del mercado dominado, sino también por las que puedan producirse o repercutir como consecuencia de su dominación, entre otros mercados próximos.

Ahora, si bien enfrentar una posición dominante en el mercado televisivo puede resultar atractivo y lucrativo, al Canal Caracol aún le quedaría el reto de competir frente a canales alternativos como los de televisión por cable o los nuevos como Netflix, Amazon Instant Video, Epix, Qubit Tv y Crackle, entre otras. Los cuales, además, han propuesto una transformación en cuanto a contenidos más ágiles y con mejores producciones, que resulten irresistibles para un público cada vez más exigente y más difícil de mantener interesado en un solo medio o contenido.

Empresas como Claro y Movistar ya les apuestan a estas nuevas plataformas tecnológicas apoyadas en internet, permitiendo a sus usuarios gozar de un mayor control respecto al tiempo en que pueden disfrutar de sus programas y donde quieran.

La Autoridad Nacional de Televisión señaló que el negocio de la televisión en Colombia sí es rentable y que según sus proyecciones, en una década, la pauta publicitaria podría llegar hasta los $11,7 billones, dado que entrarán a jugar factores como el acceso a televisión por internet, los servicios de streaming y el 4G.

Así las cosas, al Canal Caracol aún le quedan pendientes un par de batallas por pelear y ganar, pues si bien tiene que mantener su liderazgo en el rating de la televisión nacional, le queda seguidamente el desafío de ajustar su estrategia a las nuevas tendencias de transmisión de contenidos por internet, para mantener su a público tradicional y atraer a nueva audiencia.

LO QUE DICE LA LEY

El Decreto 2153 de 1992 en su artículo 50 registra las conductas que presentan un abuso de la posición dominante, referidas para el cumplimiento de las funciones de control que deberá ejercer la Superintendencia de Industria y Comercio, especificadas en el artículo 44 del presente decreto.

Catalina Ortíz G.
Catalina Ortíz G.
Temas: Laboral, Medio Ambiente, Comercial
Abogada de la Universidad Militar Nueva Granada. Especialista en Derecho Contractual y en formación en Derecho laboral y Seguridad social en la Universidad del Rosario. Especialista en Gestión Ambiental de la Universidad Miguel de Cervantes de España.