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¿Secreto empresarial o experiencia profesional?

A finales del mes de enero de 2018 se dio inicio a una de las batallas legales del sector de la tecnología más importante de los últimos tiempos. Waymo, empresa desarrolladora de vehículos autónomos (que forma parte de Google – Alphabet), decidió demandar a Uber por una presunta violación de patentes y uso de secretos empresariales en el proceso de desarrollo de sus vehículos autónomos a través de Otto.

Esta batalla se generó principalmente con la compra por parte de Uber de la empresa Otto, cuyo dueño, el ingeniero Anthony Levandowski era un ex trabajador de Mountain View.

Durante el proceso, Waymo argumentaba que Levandowski se llevó información de patentes y un total de ocho secretos empresariales, los cuales, de manera ilegal, utilizó para el desarrollo del vehículo autónomo de Otto (todo esto “orquestado” por parte de Uber).

Por su parte, Uber insistía en que todo el desarrollo se hizo basado en los conocimientos del ingeniero y que la pretensión de Google es impedir que los trabajadores puedan cambiar de empresa y que puedan valerse de su formación para otros trabajos.

Semanas más tarde, las partes llegaron a un acuerdo. Ahora Waymo cuenta con una participación del 0,34% de las acciones de Uber, que se traduce más o menos, en una suma de $245 millones de dólares.

A pesar de los pocos días que duró este juicio, quedó planteado un fuerte debate en relación con el conflicto que puede generar el paso de un trabajador de una empresa a otra competidora, y esa delgada línea entre la violación de secretos empresariales y la explotación de los conocimientos adquiridos por parte de un trabajador.

Es evidente que una persona adquiere el Know How de su empresa empleadora y lo integra a su formación profesional. Esto, en palabras simples, corresponde a la experiencia, que finalmente le da más valor a un trabajador; quien además, tiene todo el derecho de buscar “nuevos aires” en otros lugares, incluida la competencia.

Una persona se forma y se especializa en una profesión u oficio específico y el trabajo es una gran fuente de conocimiento. Impedirle que explote esos conocimientos adquiridos al retirarse de una compañía es impedirle en estricto sentido su Derecho al Trabajo.

Es así como las empresas deben trazar muy bien esa línea, dejando muy claro dentro de sus procesos y metodologías qué debe ser protegido (como patente y como secreto empresarial) y adelantar todas las gestiones jurídicas (registros, acuerdos de confidencialidad) y materiales (medidas técnicas de seguridad para restringir el acceso a la información sólo a quien interese).

En definitiva, este tema, y en especial en profesiones donde el trabajo intelectual es predominante, seguirá en constante discusión; habrá que esperar nuevos casos similares y las interpretaciones que den los jueces en cada caso particular.

LO QUE DICE LA LEY

En Colombia está prohibido impedir que una persona, luego de su desvinculación, pueda trabajar en una empresa competidora. Así lo determina el artículo 44 del CST que dice: “La estipulación por medio de la cual un trabajador se obliga a no trabajar en determinada actividad o a no prestar sus servicios a los competidores de su empleador, una vez concluido su contrato de trabajo no produce efecto alguno”.
Adicionalmente, la decisión 486 de la CAN regula, a partir de su artículo 260 lo relacionado con los Secretos Empresariales. Esta norma indica los esquemas de protección y la explotación de los mismos.

Controlar la productividad no puede ser sinónimo de vulnerar la intimidad

Ser productivos y eficientes son dos elementos que cada vez más las empresas requieren de sus colaboradores con el fin de obtener mejores resultados y mayores utilidades. Para lograr estas eficiencias, las empresas han puesto la mirada en la tecnología, la cual les permite contar con herramientas que tecnifican y optimizan los procesos empresariales.

De manera particular, encontramos el caso de Amazon, quien patentó un dispositivo -un brazalete- que, según lo informa esta compañía, facilitará la vida a sus empleados. Se trata de un ‘wearable’ que permitirá, a través de un sistema de geolocalización, ubicar a los trabajadores dentro de las instalaciones; a partir de esto, el dispositivo le facilitará la ubicación de productos dentro de la bodega para prepararlos y despacharlos de forma más eficiente.

Ante esta perspectiva, la patente registrada por Amazon ha generado alto revuelo y discusión por ser considerada como una medida de control que puede afectar el derecho a la intimidad de los trabajadores, ya que a través de esta herramienta, la multinacional podría controlar todos sus movimientos, saber cuánto tiempo se toman en un descanso o incluso en el baño y, en general, dónde están, aun en su espacio personal.

Países como Italia han considerado no aceptar este tipo de dispositivos, mientras que en otros la discusión continúa. Aun cuando en Colombia Amazon no tiene operación, los sistemas de geolocalización de personal existen en otros entornos y son completamente operativos y aceptados.

Por ejemplo, los transportadores terrestres utilizan dispositivos de geolocalización (GPS) para conocer la ubicación exacta de la mercancía, el estado del transporte y los tiempos de entrega. Pero con esto, también pueden conocer la ubicación del conductor y, saber si está tomando tiempo extra de descanso. O las aplicaciones para controlar el horario o la ruta de un vendedor (visitador) y hasta solicitar evidencias de su ubicación (envío de fotos).

¿Cómo podemos evitar que la implementación de estas tecnologías afecte derechos como el de la intimidad?

Como estos elementos pueden ser considerados una herramienta de trabajo dentro de la organización, los empresarios deberán informar al trabajador de manera previa a su utilización, en qué consiste la herramienta de control, los tiempos en que estará activa y el tipo de control que realiza. Es la información, el elemento fundamental que permitirá a las empresas contrarrestar una eventual violación a la intimidad.

Además, en caso que con estos dispositivos se llegare a recolectar información personal, se deberá obtener la autorización del trabajador (consentimiento) para el tratamiento de datos personales; autorización que deberá ser expresa.

En conclusión, lo fundamental en el uso de este tipo de dispositivos es que el empresario sólo circunscriba su utilización durante las jornadas de trabajo y le permita al trabajador saber cuándo y para qué se está utilizando.

LO QUE DICE LA LEY

El Código Sustantivo del Trabajo en su artículo 60 numeral 5 establece que está prohibido al trabajador disminuir intencionalmente el ritmo de ejecución del trabajo. Además, el artículo 108 establece las condiciones del contenido del Reglamento Interno de Trabajo en el cual el empleador podrá indicar las condiciones especiales de prestación del servicio, los derechos y obligaciones de los trabajadores, y las sanciones por el incumplimiento de estas reglas.

Cómo “navegar” en el comercio sin quedar a la deriva

Cada vez es más evidente la transformación digital de las empresas en todos los sectores, tanto en inversión e implementación de tecnología para su operación, como en la apertura a nuevas opciones de desarrollo y crecimiento.

Colombia no es la excepción y es así como en los últimos cuatro años se ha registrado un crecimiento exponencial en términos de comercio electrónico, aproximadamente el 20% en el pasado 2017, con transacciones alrededor de los $7.1 billones de pesos, de acuerdo con cifras del Observatorio de Comercio Electrónico de Colombia.

Un ejemplo que vale la pena resaltar es el de Homecenter que el pasado 2017 aumentó sus transacciones en línea en un 40% con respecto al año 2016. Este crecimiento se debió a la implementación de una estrategia de comercio electrónico con inversión en tecnología para mejores medios de pago, el desarrollo de centros de distribución equipados para atender a los clientes de internet y la ejecución de estrategias de mercadeo digital como, por ejemplo, la participación en los conocidos “Black Friday” y “CyberLunes”.

Sin importar el tamaño de la empresa, la comercialización de bienes y servicios a través del comercio electrónico es una oportunidad para aumentar su competitividad y participación en el mercado pues todas las empresas pueden participar en igualdad de condiciones.

Sin embargo, para no ahogarse en este inmenso mar tecnológico, es muy importante desarrollar una estrategia empresarial que involucre cuatro pilares fundamentales: 1) una adecuada inversión en tecnología; 2) un proceso logístico que permita una organización del inventario y despacho de productos; 3) una estrategia de mercadeo que impulse al cliente a adquirir los productos a través de los portales online; y 4) un equipo de trabajo capacitado adecuadamente para realizar el proceso de venta cumpliendo con las normas de protección al consumidor.

Siendo este último el motor fundamental que lo mantendrá navegando sin quedar a la deriva. Nuestras normas de protección al consumidor son muy precisas y establecen unas reglas para que éste pueda realizar una compra libre y sin ser inducido al error.

¿Esto qué significa? Que los empresarios deberán ofrecer toda la información sobre el producto, su disponibilidad y forma de pago. Además, deben especificar las opciones para retractarse de la compra o realizar alguna reversión en caso de fraude e incluso las condiciones de garantía.

Es muy común que un cliente compre un producto y dos días después el vendedor le anuncie que no está disponible, que el color es diferente o, peor aún, que hay una demora en la entrega y envíe un producto completamente diferente al seleccionado.

Todos estos problemas, que en el papel pueden sonar irrelevantes, tiene unas consecuencias importantes para la empresa. No solo su imagen y la confianza del consumidor se verán afectadas, sino que estos simples “detalles” implicarán una pérdida económica significativa para el vendedor.

Por ejemplo, tendrán que asumir los costos de devolución del producto o incluso perder el artículo inicialmente vendido y enviar uno nuevo al consumidor. En algunas ocasiones también deberán destinar recursos y esfuerzos para defenderse ante investigaciones en la Superintendencia de Industria y Comercio con el fin de evitar la imposición de sanciones.

Si como empresario desarrolla una estrategia inteligente de venta por medios digitales sin descuidar las normas de protección al consumidor podrá navegar por aguas tranquilas hacia su destino final, unas excelentes utilidades.

LO QUE DICE LA LEY

En Colombia, la venta a través de Comercio electrónico tiene una reglamentación especial en materia de protección al consumidor, dentro de las cuales se destaca la Ley 1480 de 2011 y el Decreto 1074 de 2015. El incumplimiento de dichas reglas puede acarrear sanciones al proveedor de los productos por parte de la Superintendencia de Industria y Comercio – SIC, que pueden ser multas de hasta 2000 SMLMV, cierres temporales del establecimiento de comercio, e incluso, sanciones a los accionistas de la empresa.

“Amor y odio”: Proveedor y competidor

Cada día en los mercados vemos situaciones que pueden sonar un tanto ilógicas e irrazonables, como es el caso de las dos gigantes de la tecnología, Samsung y Apple, declaradas rivales en la industria, especialmente en la comercialización de equipos móviles (teléfonos celulares y tabletas).

La constante lucha por aumentar su cuota en el mercado y sus ventas las ha llevado a un sinnúmero de enfrentamientos, no solo en campañas publicitarias, sino incluso hasta llegar a constantes procesos judiciales, el más importante de todos, un conflicto de patentes que tuvo lugar en el año 2011.

Para ese momento Samsung resultó vencida y condenada a pagar la suma de USD $1.000.000.000. Sin embargo, no se quedó con los brazos cruzados y a la fecha ha logrado disminuir la condena casi a USD $400 millones; y la pelea continúa.

Lo que llama la atención es que Samsung, que no solo se dedica a la producción de equipos tecnológicos y electrodomésticos, sino que también fabrica y comercializa partes como las pantallas de celulares y tabletas, tenga entre sus mayores clientes a Apple.

Una relación que comenzó hace algunos años cuando el gigante surcoreano se encargó de la producción de las pantallas del iPad y que lo ha llevado en este 2017 a proveer dichas piezas para los iPhone 8 y, más importante aún, para el iPhone X.

Lo curioso es que se prevé que Samsung ganará más dinero con la venta de los productos de Apple (los iPhone), que con sus propios equipos tope que compiten con los de Cupertino (los Galaxy S8).

Si esto es así, ¿por qué estas dos empresas no resuelven directa y amigablemente sus diferencias y establecen un esquema de cooperación que les permita mejores resultados empresariales?

En principio, esta relación de “amor y odio” puede sonar irrazonable, sin embargo, no lo es. Una empresa puede ser competidora y a la vez proveedora de otra; lo importante es que las empresas tengan implementados sistemas de control y de supervisión que permitan un desarrollo ético empresarial, de buen gobierno y, sobre todo, ajustado a un marco legal que promueva la sana y libre competencia.

LO QUE DICE LA LEY

En Colombia existe una extensa regulación en materia de protección a la competencia (Ley 256 de 1999, Ley 1340 de 2009, entre otras) en donde establecen las conductas que generan competencia desleal como la violación de secretos, actos de imitación, aprovechamiento de reputación ajena. A su vez, existen reglas en materia de ética como la Resolución 100-002657 de 2016 y Circular 100-00003 de 2016 de la Supersociedades.  Las sanciones pueden llegar a los 100.000 SMLMV