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¿Competencia desleal APPs Vs Retails?

Para nadie es un secreto que las Apps como UBER, NETFLIX, AIRBNB, han innovado en la forma de adquirir bienes y servicios de manera flexible y eficiente, conforme a las nuevas necesidades de los consumidores.

Los debates a nivel mundial se han centrado en la legalidad de su funcionamiento, las desventajas que tienen los competidores tradicionales al tener que cumplir cargas tributarias, requisitos legales y asumir mayores costos de transacción, que las APPS en principio no tendrían que cumplir.

Colombia no ha sido ajena a dichos debates, muchos han expuesto sus argumentos en favor o en contra de las nuevas plataformas digitales, y el discurso legal se convierte en el eje fundamental para ambas posiciones, en donde son las ventajas o desventajas competitivas las que ponen en tela de juicio su legalidad en un mercado cada vez más hostil.

No se trata de declarar la ilegalidad de los avances digitales, por el contrario, nuestro Plan Nacional de Desarrollo[1] se encuentra dirigido al fortalecimiento de la aplicación de nuevas tecnologías; la sociedad es cambiante y va más rápido que las leyes, y el marco legal no puede convertirse en la excusa perfecta para imposibilitar la aplicación de los nuevos desarrollos tecnológicos que la propia sociedad va creando.

Considerar que los métodos convencionales serán la única forma de competir en el mercado, es quedarse en el tiempo hasta de nuestra legislación vigente, no podemos olvidar que Colombia cuenta con la Ley de comercio electrónico desde 1999, en la que prima el principio de equivalencia funcional[2]. De igual forma, se consagra la neutralidad en Internet[3], lo que imposibilita considerar un bloqueo o restricción de estas Apps, sin considerar la vulneración a las disposiciones de orden constitucional que esto podría conllevar.

Pero ¿Cómo competir con las APPS?

En la actualidad las aplicaciones abarcan todos los sectores de la economía, cada uno de ellos con requisitos propios para su operatividad, por lo tanto, se hace necesario reevaluar las obligaciones actuales para el mercado tradicional y equilibrar las cargas con las nuevas tecnologías, para lograr competir en igualdad de condiciones.

Resulta insuficiente pretender regular cada App que sale al mercado, cuando la desventaja competitiva no se encuentra en la forma en que los consumidores adquieren los bienes y servicios, sino que son las exigencias legales las que dificultan la competencia para los prestadores de bienes y servicios tradicionales.

[1] Ley 1753 de 2017.

[2] Ley 527 de 1999 y sus posteriores regulaciones sobre  la firma digital y factura electrónica, como la protección especial para los consumidores que hacen uso del comercio electrónico en la Ley 1480 de 2011.

[3] Ley 1450 de 2011, artículo 56.

LO QUE DICE LA LEY

En Colombia, el artículo 4 de la Ley 256 de 1996, sanciona aquellos actos desleales entre competidores, abarcando una noción amplia de mercado, lo que permite incluir aquellos actos que se realizan a través del comercio electrónico y cuyos efectos tengan lugar en el mercado colombiano, así el origen de los actos no se realice en el territorio nacional.