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‘Calentar silla’ una justa causa de despido

Una de las principales preocupaciones tanto de los empleados como de los empresarios es que se cumpla con la jornada laboral, aun cuando muchas veces el total de ese tiempo no se dedique a cumplir con las tareas asignadas.

La creencia de que el tiempo presente en la empresa es proporcional a la productividad del empleado es una realidad. Pero… ¿realmente la sola presencia del trabajador y el cumplimiento de un horario es garantía de buen desempeño? ¿la disponibilidad de tiempo del trabajador es sinónimo de resultados productivos para las compañías?

Vale la pena recordar que Alemania, siendo una de las naciones más productivas del mundo, maneja una jornada laboral de 35 horas a la semana, mientras que en Colombia es de 48 horas sin que ello haga mella en nuestra productividad, debido a que damos mayor importancia al tiempo que pasamos en las oficinas que al cumplimiento de los objetivos y responsabilidades del cargo.

Entonces cabe pensar que desde las empresas y los trabajadores hay un chip por cambiar: la cantidad de tiempo frente a la calidad de trabajo. Para esto, las organizaciones deberán migrar a nuevas formas de evaluación e implementar sistemas de control de desempeño, modelos de indicadores de gestión y valoración por resultados.

De esta manera será posible evidenciar la baja productividad o deficiencia en el rendimiento del trabajador, para ser usado como una justa causa de despido, siempre y cuando haya una reincidencia.

Una medida que ayudará a las empresas a mantener una fuerza laboral enfocada en el cumplimiento de los objetivos de la compañía, y sin duda, un ahorro de costos en el mantenimiento de horas improductivas de los trabajadores.

En camino hacia los Cyborg – empleados

La “Chip Party” fue el escenario para que Three Square Market, en Wisconsin Estados Unidos, realizara el pasado mes de agosto la implantación de microchips a aproximadamente 50 de sus trabajadores, que de manera voluntaria se ofrecieron para hacer pruebas con esta tecnología que les permite abrir puertas, sacar fotocopias, acceder a ordenadores y pagar sus compras mediante identificación remota e inalámbrica.

Sin embargo, esta no es la primera vez que oímos de estas prácticas, ya en Suecia, en el edificio Epicenter de Estocolmo se habían implantado microchips al personal, que de igual manera permitían  acceder al edificio, operar equipos informáticos e interactuar con smartphones.

Pero y la privacidad qué…

Frente a este tema, los promotores de la idea en Three Square Market aseguran que no hay invasión a la privacidad personal ya que los chips no cuentan con localización por GPS y que los datos se encuentran protegidos, es decir que en principio no se estaría vulnerado la esfera personal.

Siendo así, resultaría interesante que en Colombia se implementará dicha tecnología, en la medida en que se obtenga autorización por parte de los trabajadores como una manifestación libre de su voluntad y no simplemente una preforma o letra pequeña en el contrato que haga que el trabajador se adhiera si quiere tener un ingreso y es que dicha decisión es de vital importancia para no violar el derecho al libre desarrollo de la personalidad, un tema que en el ámbito laboral tiene gran importancia pues sirve como parámetro para fijar los límites el empleador a la hora de fijar las reglas que deben cumplir sus trabajadores.

De esta manera vemos cómo, más allá de temas regulatorios en Colombia el reto sería tecnológico, si pensamos que hasta ahora se está logrando la implementación de lectores de huellas digitales para identificarnos en nuestros lugares de trabajo y acceder a algunos edificios.

LO QUE DICE LA LEY

En Colombia la Constitución Política, en su artículo 16 protege el derecho al libre desarrollo de su personalidad sin más limitaciones que las que imponen los derechos de los demás y el orden jurídico.