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Cada día en los mercados vemos situaciones que pueden sonar un tanto ilógicas e irrazonables, como es el caso de las dos gigantes de la tecnología, Samsung y Apple, declaradas rivales en la industria, especialmente en la comercialización de equipos móviles (teléfonos celulares y tabletas).

La constante lucha por aumentar su cuota en el mercado y sus ventas las ha llevado a un sinnúmero de enfrentamientos, no solo en campañas publicitarias, sino incluso hasta llegar a constantes procesos judiciales, el más importante de todos, un conflicto de patentes que tuvo lugar en el año 2011.

Para ese momento Samsung resultó vencida y condenada a pagar la suma de USD $1.000.000.000. Sin embargo, no se quedó con los brazos cruzados y a la fecha ha logrado disminuir la condena casi a USD $400 millones; y la pelea continúa.

Lo que llama la atención es que Samsung, que no solo se dedica a la producción de equipos tecnológicos y electrodomésticos, sino que también fabrica y comercializa partes como las pantallas de celulares y tabletas, tenga entre sus mayores clientes a Apple.

Una relación que comenzó hace algunos años cuando el gigante surcoreano se encargó de la producción de las pantallas del iPad y que lo ha llevado en este 2017 a proveer dichas piezas para los iPhone 8 y, más importante aún, para el iPhone X.

Lo curioso es que se prevé que Samsung ganará más dinero con la venta de los productos de Apple (los iPhone), que con sus propios equipos tope que compiten con los de Cupertino (los Galaxy S8).

Si esto es así, ¿por qué estas dos empresas no resuelven directa y amigablemente sus diferencias y establecen un esquema de cooperación que les permita mejores resultados empresariales?

En principio, esta relación de “amor y odio” puede sonar irrazonable, sin embargo, no lo es. Una empresa puede ser competidora y a la vez proveedora de otra; lo importante es que las empresas tengan implementados sistemas de control y de supervisión que permitan un desarrollo ético empresarial, de buen gobierno y, sobre todo, ajustado a un marco legal que promueva la sana y libre competencia.

LO QUE DICE LA LEY

En Colombia existe una extensa regulación en materia de protección a la competencia (Ley 256 de 1999, Ley 1340 de 2009, entre otras) en donde establecen las conductas que generan competencia desleal como la violación de secretos, actos de imitación, aprovechamiento de reputación ajena. A su vez, existen reglas en materia de ética como la Resolución 100-002657 de 2016 y Circular 100-00003 de 2016 de la Supersociedades.  Las sanciones pueden llegar a los 100.000 SMLMV

Nicolás Fernández de Castro
Nicolás Fernández de Castro
Temas: Derecho Comercial - Telecomunicaciones - Propiedad Industrial - Competencia
Nicolás ha asesorado a empresas nacionales y extranjeras en la estructuración de esquemas de comercialización de bienes y servicios, especialmente en el desarrollo de contratos de distribución y corretaje a nivel nacional e internacional; en el manejo y operación de contratos de franquicias, así como en contratos de transferencia de tecnología; ha participado en la definición de sistemas de contratación para el sector de las TIC's, principalmente para empresas prestadoras de servicios de Valor Agregado y para desarrolladores de software. Cuenta con amplia experiencia en el desarrollo de mecanismos de protección en materia de Propiedad Industrial e Intelectual.